Y sus chicas siguen siendo adolescentes. Si las interpretasen actrices de ochenta aos la serie funcionaría igual. Ojalá un flash forward de Erin, Orla y Clare con Maggie Smith, Vanessa Redgrave y Charo. No hubo una revoluci No se prometi una. Siguen habiendo pobres? Los habr durante muchos a entre otras cosas pues existe la obligaci de explicarle a los pobres que el Estado har lo posible por ayudarlos, pero que ellos tambi deben hacer su parte. Porque da la sensaci de que hoy cualquier familia que tiene una gotera reclama una vivienda.

So my solo album is finished! Been working on it for almost a year. When I say solo that doesn mean it just me and my guitar again, but it does mean that it not an EBTG record. After years of making records with Ben, it just seemed time to take a break, and do something fresh..

Solo tienen en stock los productos que aparecen 24 48 horas. Todos los demás lo ponen para rellenar pero en realidad NO los tienen en stock. Te hacen esperar los 10 días y luego te dicen que tiene un retraso el pedido, que está retenido en la aduana, que te ofrecen un cupón de 5 de descuento y demás..

Más que una ruta es un tranquilo paseo por la montaa volcánica de Gran Canaria, apto para todos los públicos y de gran belleza; la realizamos el 18 de diciembre, en el marco de un viaje a la isla canaria con unos amigos. No hacía demasiado buen tiempo, con la niebla tonteando con las cumbres, y aunque por la maana no se veía nada, el día fue clareando y pudimos subir a disfrutar de esta maravilla natural, aunque esta vez como auténticos domingueros, y es que hicimos la ruta más corta posible. (Perdón por la calidad de las fotos, están hechas con el móvil).

Prabhas, Shraddha, Mandira Bedi, Jackie Shroff, Neil Nitin, and the rest of the cast are pretty good actors. But someone’s good acting won’t translate well to the big screen unless they’re in the hands of a good director. So, someone as charismatic as Prabhas ends up either spewing out the exposition written by Sujeeth, glaring ominously or walking with his hands in his pockets.

On one occasion in Tangiers I saw Aisha. She was defiantly attired in skirt and blouse, driving an open car, and the Moroccan women were wild with admiration. Some were hurling away their mantles, others were pressing round her at the risk of getting themselves run over, and a French journalist told me that this was nothing compared with what had happened a few years previously when, in a square in the Tangiers casbah, Aisha had climbed up on a platform and, dressed in a blue Lanvin outfit, had made, the following speech: ‘I know well enough the wicked customs and prejudices that weigh down upon us; we must slough them off.