Me lo cuenta mi amigo el paparazzi Enric Bayón, «pero son unas fotos que no ha querido nadie cuando hace poco nos hubieran pagado 40.000 euros, aunque fuera para retirarlas de la circulación. Ahora saben que nadie las va a publicar y no se han esforzado en soltar ni un euro». Pregunto por qué, «antes era hermana de la Princesa, ahora es hermana de la Reina y la consigna está clara.

Esto es lindo, pero no es real le dice David Foster Wallace (Jason Segel)a David Lipsky (Jesse Eisenberg) en The End of the Tour, la cuarta y más perfecta película de ese artista de lo desprolijo que es James Ponsoldt. El David más para el mundo se refiere a cómo pasó de estar confinado en un psiquiátrico por una depresión aguda a estar confinado en un avión que lo está llevando a Minneapolis, la última parada de la gira promocional de Infinite Jest. El David menos le hace ver, desde cierta ingenuidad por no ser él mismo una persona depresiva, el gran salto que dio, la radical transformación de su vida de la a la Sin embargo, para Wallace ese reconocimiento crítico, ese éxito, esa veneración generalizada es meramente porque no le hace contrapeso a las voces en su cabeza.

Nadie atendía el teléfono. Sentado frente a sus monitores, el editor Donn Cambern miraba centenares de horas de metraje con la música al palo. Mientras Peter Fonda y Dennis Hopper manejaban sus Harley Davidson Hydra Glide a lo largo y ancho de los Estados Unidos, el tipo ponía los discos de su propia colección de rock roll: The Band, Jimi Hendrix Experience, Steppenwolf, The Byrds.

Hasta el momento, las autoridades de Pyongyang han admitido el secuestro de trece japoneses y han permitido el regreso de cinco en 2002 y han asegurado que los otros ocho están muertos. El caso más conocido de los secuestrados es el Megumi Yokota, una nia de trece aos que fue secuestrada cuando iba al colegio en 1977. El régimen norcoreano asegura que se casó con un secuestrado surcoreano y tuvieron una hija antes de que la japonesa se quitara la vida en 1994..

El nuevo trabajo, en palabras de Ismael, mirar al futuro, un futuro que no es mera conjetura, que no se lee en los posos del caf que no es el destino tr e inalterable que escribieron dioses caprichosos t del disco est tomado de una de las leyendas que acompa a los viejos relojes, Memento vivere (Acu de vivir), que para el m vallecano es un lema necesario cuando se sue con «un futuro donde se rompen los espejismos, en el que estallan los ox en el que el desempleado encuentra trabajo y redenci un futuro que se cuela por la ventana en forma de susurro, o que encontramos en un papel escrito en la cocina, en el que los vuelven a ver arder las calles, en el que en la pared de enfrente alguien escribe un saludo de paz, un buenos d explica as el t de su nuevo disco: «Aunque la ciudad a veces parezca Fort Apache a punto de claudicar, aunque a veces tu pena exhale un perfume muy dulce y se apaguen los cuerpos, acu de vivir. En este mundo de emergencias rutinarias es indispensable recordarlo. A pesar de que el reloj consuma nuestras horas y el tedio congele nuestros sue O por eso.