No obstante, no olvido. En una de mis sesiones de terapia le decía a mi analista: «Recuerdo haber leído en Freud que de la guerra volvían más traumatizados los que regresaban ilesos que los que salían heridos o incluso habiendo perdido partes de su cuerpo Los sueos eran más repetitivos en los que no tuvieron marcas corporales Así que a veces la palabra que injuria lastima más que un látigo o una bala». Y él me respondió: «Es que los oídos no tienen párpados, están sobreexpuestos, sin protección», y me recordó una frase de Oscar Masotta: «No matar la palabra, no dejarse matar por ella», es decir que no hay que quedarse callado ni permitir que la palabra que degrada provoque tanto dao.

Cuando est grabando el segundo disco ya hab mucha tensi Hab cambiado mucho la idea original que yo ten quer que fu los tres chiflados del rock. Ahora veo que hubo un divorcio entre la est y la propuesta. En aquel momento me dej llevar, yo no soy muy de ir al choque.

Junto al General de Ej Ra Castro Ruz, los all congregados lo hicieron en nombre de un pueblo que, como dijo el tambi primer secretario del Partido Comunista de Cuba, est m unido que nunca. Unidad y continuidad resumidas en la presencia de varias generaciones de cubanas y cubanos, con el presidente de la Rep Miguel Mario D Berm al frente.En el acto tambi se encontraban presentes el primer vicepresidente cubano Salvador Vald Mesa; el egundo Secretario del Comit Central del PCC, Jos Ram Machado Ventura; el Comandante de la Revoluci Ramiro Vald Men y otros funcionarios del Partido y el Gobierno cubanos.Discurso pronunciado por el General de Ej Ra Castro Ruz, Primer Secretario del Comit Central del Partido Comunista de Cuba, en el acto central en conmemoraci del aniversario 60 del triunfo de la Revoluci en Santiago de Cuba, el 1ro. De enero de 2019, 61 de la Revoluci Versiones Taquigr de EstadoCompatriotas de toda Cuba:Nos reunimos hoy para celebrar el aniversario 60 del triunfo revolucionario del Primero de Enero, y lo hacemos nuevamente en Santiago de Cuba, cuna de la Revoluci aqu en el cementerio de Santa Ifigenia, donde se veneran los restos inmortales de muchos de los mejores hijos de la naci muy cerca de las tumbas del H Nacional, del Padre y la Madre de la Patria y del Comandante en Jefe de la Revoluci Cubana.No vengo a aqu a hablar a t personal, lo hago en nombre de los heroicos sacrificios de nuestro pueblo y de los miles de combatientes que ofrendaron su vida a lo largo de m de 150 a de lucha.Parece incre que el destino nos haya reservado el privilegio de poder dirigirnos a nuestros compatriotas un d como hoy, al conmemorar seis d del triunfo, ocasi en que, bajo el mando de Fidel, por primera vez el pueblo cubano alcanz el poder pol y los mambises s pudieron entrar victoriosos a Santiago de Cuba, coincidentemente 60 a despu de que se instaurara el dominio absoluto del imperialismo norteamericano sobre Cuba.Hace pocos meses, en La Demajagua, nos reunimos para recordar el aniversario 150 del inicio de las guerras por la independencia de Cuba, el 10 de Octubre de 1868, fecha que marca el comienzo de nuestra Revoluci que sobrevivi momentos de amargura y desuni como el Pacto del Zanj y episodios luminosos como el protagonizado por Antonio Maceo en la Protesta de Baragu La Revoluci revivi en 1895, gracias al genio y la capacidad de Mart para aglutinar a los mejores y m experimentados jefes de la contienda de los 10 a y preparar la necesaria contra el colonialismo espa Cuando el ej colonial estaba pr derrotado, con escasa moral combativa, asediado por los mambises en casi toda la isla y mermado por las enfermedades tropicales, que, en 1897, por solo citar un ejemplo, provocaron 201 000 bajas entre sus efectivos; la victoria fue usurpada con la intervenci norteamericana y la ocupaci militar del pa lo que dio paso a un largo per de opresi y gobiernos corruptos y serviles a sus designios hegem Ni siquiera en esas dif circunstancias se apag la llama redentora del pueblo cubano, puesta de manifiesto en figuras de la talla de Bali Mella, Villena, Guiteras y Jes Men entre muchos otros que no se resignaron a vivir en afrenta y oprobio sumidos.Tampoco la Generaci del Centenario, que bajo el liderazgo de Fidel asalt los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de C el 26 de Julio de 1953, estaba dispuesta a tolerar, a 100 a del natalicio de Mart los cr y abusos de una tiran sangrienta totalmente subordinada a los intereses de los Estados Unidos.Sobrevinieron entonces momentos de profundo dolor y tristeza luego del rev y el vil asesinato de muchos de los combatientes revolucionarios participantes en esas acciones, denunciado virilmente por Fidel en su hist alegato historia me absolver que se convirti en el programa de la Revoluci A pocos metros de aqu yacen los restos de los ca aquel 26 de julio y de otros m de la gesta insurreccional, incluidos tambi los valientes j santiagueros de la lucha clandestina y los hijos de esta ciudad que cayeron en las gloriosas misiones internacionalistas.En los duros a de presidio y vejaciones no desfalleci el fervor y el compromiso de reiniciar la lucha, creci el prestigio y la autoridad del l revolucionario para sumar nuevas fuerzas contra la dictadura.El exilio en M no conoci el descanso; sirvi para preparar la pr y decisiva etapa de batallar que nos trajo en el yate Granma a las Coloradas el 2 de diciembre de 1956.